El dinero no solo se hereda en forma de bienes, también se hereda en forma de ideas. Crecimos escuchando frases como “el dinero no compra la felicidad”, “primero la familia, luego el dinero” o “si ganas más, te volverás ambiciosa”. Y aunque muchas de esas frases nacieron del amor, también sembraron en nosotras límites invisibles.
Estas creencias viajan de generación en generación, igual que las recetas, los miedos o las tradiciones.
Por eso, en el taller de Día de Muertos, además de decorar calaveritas, quisimos abrir un espacio para reflexionar sobre las historias que nuestras familias nos dejaron alrededor del dinero: qué honrar, qué agradecer… y qué transformar.
Porque así como en esta fecha recordamos con cariño a quienes ya no están, también podemos darles un nuevo significado a las creencias que ya cumplieron su ciclo.
Romper con lo aprendido no significa rechazar el pasado, sino usar lo mejor de él para construir algo más consciente y libre.
Hoy podemos decidir qué pensamientos conservar y cuáles dejar descansar, igual que en un altar: con respeto, pero con la certeza de que tú puedes escribir tu nueva historia financiera.
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